Archive for the ‘Opinion’ Category

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Resistencia Pacífica

August 3, 2006

-Por Diego Alejo Vázquez

A partir del domingo 30 de Julio, comenzó una nueva fase dentro de la lucha política postelectoral  de la cual es protagonista La Coalición por el Bien de Todos, encabezada por el PRD y su candidato, Andrés Manuel López Obrador. Esta nueva estrategia dentro de la llamada resistencia pacífica, implica un “plantón” en el centro de la ciudad de México como presión para que el TEPJF tome la decisión de realizar nuevamente el conteo “voto por voto, casilla por casilla”. Las consecuencias de esta estrategia no sólo impactan en la arena institucional de la esfera política, sino también en el universo social cotidiano de los ciudadanos que viven en la ciudad.

Al cerrar avenidas viales tan importantes como Reforma se desquicia el tránsito  de  la ciudad, y se genera inconformidad entre la gente que se ve directamente afectada, al ser Reforma una de las avenidas más importantes de la ciudad, en una zona céntrica. Sin embargo, y aún apelando hoy los panistas  y disgustados al famoso Bando 13, el conflicto de intereses, de libertades y de derechos va más allá de una ley local: es un problema de libertades constitucionales.

En su artículo noveno, la Carta Magna garantiza la libertad de asociación pacífica y protesta contra la autoridad, siempre y cuando se haga pacíficamente. Además, el texto constitucional es muy enfático en el sentido de respetar las protestas de carácter político: “No se considerara Ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad, si no se profieren injurias contra esta, ni se hiciere uso de violencias o amenazar para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que desee”. Esta ley tiene su fundamento en dos corrientes de pensamiento, una de la filosofía política y otra de la economía política: el liberalismo democrático y el corporativismo. Esta ley es democrática en cuanto garantiza la libertad de asociación de los hombres en la esfera política bien sea para dialogar cosas de la agenda política, bien para inconformarse por alguna decisión del gobierno. El liberalismo implica un control, cuestionamiento y revisión del poder público, y restringir al gobierno de usar la fuerza pública para tratar de acallar a aquellos que disienten. Es corporativa también en tanto se usó este derecho como arma corporativa por el gobierno o por partidos políticos para instrumentar el poder político. La presión de sindicatos y grupos campesinos mediante movilización y manifestación pública fue y sigue en gran medida siendo un instrumento de ciertos grupos políticos y económicos para alcanzar ciertas metas: para muestra de ello los maestros de Oaxaca (este ejemplo uno de los más extremos).

Por otro lado, el artículo 11 hace referencia a la libertad de los hombres al libre tránsito por la República. Es claro que las manifestaciones organizadas por la coalición coartarán en parte ese derecho, aunque de hecho lo que hacen es entorpecer el uso de este derecho, no obstruirlo completamente. Incluso si el Bando 13 promulgado por AMLO prohibiera la invasión de las avenidas principales, esta reglamentación jamás podrá ir en contra de los derechos expresados en la Carta Magna, dada la supremacía de la Constitución como ley fundamental.

Como conclusión, podemos decir que este conflicto genera una discusión sobre libertades, herramientas y derechos constitucionales, pero a su vez la discusión  sobrepasa la dimensión legal. Hablamos de una tensión generada por la movilización del PRD, pero no hay otra salida al conflicto, ya que la alternativa de aquellos amplios sectores desfavorecidos económicamente que ahora apoyan al PRD es reunirse y luchar contra la oligarquía del PAN, que detrás de su hipócrita respeto a las leyes e instituciones esconde también una organización corporativa y poco democrática. Ante este escenario la lucha es entre dos grandes grupos: aquellas camarillas empresariales, la industria de medios en gran medida, sindicatos blancos y grupos de derecha reaccionarios (que, hay que decirlo en voz alta, también tienen intereses de grupo, sino de clase), que mediante propaganda en medios audiovisuales y electrónicos y con amplios recursos económicos han comenzado su lucha para defender sus privilegios (como buenos oligarcas que son). Al otro lado, se alzan los grupos menos favorecidos, que, si bien sus métodos no son los más institucionales y pueden ser muchas veces cuestionables, tienen demandas comprensibles  contra un sistema político y económico que no les ha favorecido, en donde han perdido voz en las decisiones del gobierno y ante la supremacía del poder económico de sus adversarios (incluidos entre los adversarios los líderes charros como Elba Esther Gordillo), han optado por unirse y movilizarse: ellos no tienen otros instrumentos más que su aplastante mayoría, pero eso no les arrebata su derecho de perseguir un proyecto que consideran los llevará al bienestar.

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“Del Estado de Bienestar al Neoliberalismo: procesos ideológicos y económicos”

August 2, 2006

-Por Diego ALejo Vázquez 

A lo largo del siglo XX se han producido muy diversos cambios en los métodos de producción, en el discurso político y en la estructura financiera del capitalismo. Esto se debe, en gran medida, a su estructura interna y a factores externos a éste. Desde el inicio de la década de los 80as a nuestros días, ha habido un cambio en el funcionamiento de las políticas económicas de los países capitalistas, pasando  de las políticas keynesianas del Estado de bienestar hasta un capitalismo post industrial estructurado en las políticas neoliberales. La pregunta central en esto es ¿a que se ha debido este cambio en las relaciones Estado-capital? Para poder entender esto es necesario enfocarnos en 3 aspectos clave: primero la historia del Estado de Bienestar y su desarrollo, segundo, la evolución ideológica en las prácticas políticas y el discurso de los estados capitalistas y por último el paso del Estado de bienestar al neoliberalismo y su contexto. El presente trabajo se cifra en la idea de que el Estado de Bienestar se generó no sólo por causas económicas sino políticas, y tenía que ver más con el control de las clases obreras y su alineación a la ideología burguesa; esto se dio en un contexto de lucha entre dos grandes bloques ideológicos: comunismo versus capitalismo. Cuando el mundo comunista comenzó su decadencia tanto material como ideológica, los países capitalistas comenzaron (de nuevo) a fomentar políticas contra los obreros y las clases populares, viendo en ellos una falta de conciencia de clase y un sustento ideológico en decadencia.

El primer gran cambio del capitalismo del siglo se dio en el contexto de la primera Guerra Mundial. Esta guerra se dio por la competencia acérrima de las potencias imperialistas en Europa y a su término se dio de manifiesto la inviabilidad del capitalismo imperialista: Europa dejó de ser el centro económico y financiero del mundo  y el movimiento internacionalista obrero había tenido su primer triunfo nacional en Rusia con la creación de la URSS.  Había una depresión muy severa en Europa y Estados Unidos tuvo que intervenir para rescatar financieramente la región. A su vez, el capitalismo había pasado de ser meramente productivo a predominantemente financiero, y su centro financiero paso de Londres  a Nueva York; la crisis mas fuerte vino en  1929. “[...]se producía el crack en la Bolsa de Nueva York, punto de arranque de una depresión que se inició en Estados Unidos y que en poco tiempo se extendió al conjunto del mundo capitalista. La crisis se caracterizó por una profundidad inédita, detectable en la caída de la producción, del comercio exterior y en el enorme incremento de la
desocupación;”(Saborido, 1999: 65)

Estos síntomas pronosticados ya muy bien por Lenin en su libro “El Imperialismo: fase superior del capitalismo”, significaban contradicciones del sistema capitalista, donde la competencia imperialista y el monopolio habían destrozado el sistema anterior a la Gran Guerra y además existían ya condiciones objetivas en los países industrializados para una revolución obrera: el sindicalismo era fuerte en países como Inglaterra o Alemania y los partidos de izquierda comenzaban a surgir y a tener gran apoyo, en parte esto debido a la incompetencia de las democracias occidentales y sus políticas económicas y sociales. Además, la Unión Soviética renacía pujante económica y militarmente después de la NPE  y representaba una amenaza para el capitalismo europeo (a tal grado, que durante los 20es ingleses, alemanes y rusos desterrados formaron los batallones blancos que combatieron al Ejército Rojo). “Simultáneamente, en los margenes del mundo regido por el mercado se concretaba la acelerada industrialización soviética, dirigida con dureza por Stalin”( Saborido, 1999: 65)

 Pero el capitalismo logró sobreponerse a la crisis con las políticas económicas propuestas por Sir John Maynard Keynes, donde se reestructuran fuertemente los fundamentos del capitalismo y se toman medidas estatales para restringir la concentración monopólica, combatir el desempleo  y aumentar la demanda agregada impulsando los salarios altos y un consumo marginal elevado. El gasto público del Estado creció de manera importante, al igual que las condiciones de vida de los obreros. Desde el punto de vista ideológico, las políticas de Keynes lograron mitigar parcialmente las contradicciones de clase y sustituyeron la identidad de clase del obrero por la ego-ideología de la clase dominante cuyo sistema prometía una movilidad social. De esta manera, grandes masas de obreros fueron alienados a favor de la burguesía nacional de sus países, el caso más evidente sucedió con la Alemania nazi, donde los obreros apoyaron  incondicionalmente al sinarquismo fascista representado por Hitler.

Desde el punto de vista ideológico estas acciones generaron un cambio social producido por la clase dominante exitoso por centrarse en la cualificación más que en el sometimiento violento (a excepción del caso del fascismo, que usó una política del terror para sofocar la disidencia). El cambio social que se dio después de 1929 se debió al a descomposición del sistema en su infraestructura y a la falta de legitimidad de su ideología en lo discursivo. El cambio social se dio con medidas tanto discursivas (propaganda anti comunista) como no discursivas (medidas sociales y económicas). Esto sofocó para siempre la posibilidad de una revolución marxista o comunista en los países capitalistas industrializados al destruir todas las posibilidades de creación de una alter-ideología, sustituyéndola por la ego-ideología de la clase dominante con el argumento de la movilidad social. Pero movilidad social sólo significa reforzar el aparato burgués, lo que genera un mantenimiento de las estructuras de explotación y la perpetúa. Esto se consiguió en gran parte con un Estado “neutral” que mediaba con empresarios y sindicatos que a su vez tenían una alianza que daba mutuos beneficios y reforzaba la unidad nacional, factor (o vacuna) que todos los capitalistas necesitaban para combatir el comunismo. 

 Este modelo fue muy exitoso en Occidente y trajo condiciones de vida nunca antes vistas en los países del primer mundo, pero a finales de los setentas y principios de los ochentas surgieron críticas a este sistema. La llamada corriente neoliberal, encabezada intelectualmente  por Nozick y Friedman, criticaba la ineficiencia del Estado de Bienestar Keynesiano y pugnaba por la organización de la sociedad y la liberalización del mercado. A su vez, en estos países la izquierda perdía poder al ir perdiendo eficacia las políticas económicas keynesianas al aumentar el déficit público. A su vez, la Unión Soviética sufría una lenta descomposición debido a lo monolítico y monopólico que se había vuelto el Partido Comunista. Después de la muerte de Brezhnev en el 82, diversos líderes comunistas trataron de mantener el orden en la región sin conseguirlo. La represión de los países de Europa del Este y las invasiones rusas a Afganistán deslegitimaron el discurso que hasta ese momento se oponía al capitalismo y fortalecieron las posiciones conservadoras. Con la subida de Gorbachov al poder se trató de renovar al comunismo con la Perestroika y la Glasnot, pero era demasiado tarde: el sistema se hizo insostenible y en 1990 la Unión Soviética se desvaneció, y con ello, el único equilibrio que se mantenía entre   los intereses capitalistas y la estabilidad social.

El contexto de la instauración de políticas neoliberales es muy claro y muestra la falta de condiciones materiales e ideológicas de la clase obrera para poder combatirlas.  Por un lado, la división y especialización del trabajo impide al obrero adquirir conciencia de clase o alter ideología; por otro lado, ya no existe ningún ejemplo a seguir o estructura de influencia (como lo era la URSS) que sirva de ejemplo, apoyo o referente para combatir a la burguesía financiera. La caída de la Unión Soviética representó el triunfo del capitalismo y la hegemonía Norteamericana sobre todo el mundo. Con ello, ya no había necesidad de  mantener el bienestar de las masas trabajadoras: ellas ya no representan un peligro inminente, al contrario, ahora son vistos como un gasto innecesario del Estado. La lógica del capitalismo neoliberal es la misma del capitalismo financiero prekeynesiano: una gran especulación financiera, acumulación del capital en la elite financiera y un imperialismo que ahora se transforma en Imperio, pero sigue siendo igual de  belicoso como el de inicios de siglo XX.

En conclusión, el cambio de un Estado de Bienestar hacia uno neoliberal tiene que ver mucho con las fallas internas del Estado de Bienestar, pero más que nada, tiene su origen en el empoderamiento de los grupos empresariales conservadores y reaccionarios que aprovecharon el descrédito de la izquierda de los ochentas y noventas para subir al poder e imponer sus políticas financieras y sociales sin una oposición obrera o campesina organizada ni estructurada, sin una base teórica en la cual cifrar su lucha, después de la caída del comunismo y el socialismo real. El sistema capitalista articula su funcionamiento de acuerdo a sus condiciones históricas y económicas específicas, y el neoliberalismo no esta haciendo otra cosa que aumentar la explotación de la clase burguesa constituida por stockholders, grandes empresarios y banqueros hacia una clase obrera sin identidad y un lumpen proletariado sin capacidad de maniobrar políticamente.

 

Bibliografía Biblioteca Digital: 

·        GIROUX, Henry, “The Terror of Neoliberalism: Rethinking the Significance of Cultural Politics”, en College Literature, West Chester: Winter 2005, Vol. 32.  ·        FOSTER, John Bellamy, “The End of Rational Capitalist”, en Monthly Review, New York: March 2005, Vol. 56 

Libros  ·        SABORIDO, Jorge R. E. y Rubén L. Berenblum, Breve Historia económica del Siglo XX, Buenos Aires, Argentina: 1999, Ediciones Macchi,  pp. 22-80 ·        JESSOP, Bob, Crisis del Estado de Bienestar, Santa Fé, Bogotá: 1999, Siglo del Hombre Editores, pp. 64-100 

·        MADDISON, Angus, Historia del desarrollo capitalista. Sus Fuerzas Dinámicas, Barcelona, España: 1998, Editorial Ariel, pp.121-136