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Decalogo… contracíclico?

March 5, 2008

-Por Diego Alejo Vázquez

Frente a la posible recesión en Estados Unidos, el gobierno ha adoptado medidas para paliar los efectos negativos en México, específicamente en la balanza comercial y en el empleo. Los efectos de la recesión pueden agudizarse si generan también impactos importantes en la inflación y el crecimiento, aunque las proyecciones del Banco de México en estos términos siguen siendo optimistas.

La dificultad para México provendría en una contracción del consumo en el mercado norteamericano generado por una posible recesión, lo cual podría afectar de manera importante las exportaciones mexicanas. El efecto de “arrastre” que tiene el crecimiento de Estados Unidos sobre México se manifestó claramente en 2001 y 2002, donde el desempeño de la economía norteamericana hizo que el crecimiento de nuestro país fuera mezquino o nulo.

Las medidas del gobierno norteamericano y del mismo gobierno mexicano, han sido políticas contra cíclicas que tratan de estimular el consumo interno y mantener niveles de desocupación bajos. Esto rompe con el paradigma popular de los gobierno así llamados “neoliberales”, mostrando la flexibilidad que se tiene en la actual administración mexicana, aunque falta ver si en términos de política monetaria el Banco de México decide adoptar políticas expansivas o si decide apegarse con ortodoxia a su función de control inflacionario. No parece que se vayan a adoptar medidas como baja en tasas de interés ni aumento de la oferta monetaria, ya que existen en la economía presiones inflacionarias como aumento en precios de alimentos y en la gasolina, además de que a nivel teórico el Banco podría entrar en el típico error de inconsistencia dinámica en caso de querer optimizar el empleo además de la inflación, provocando mayores pérdidas sociales debido a posible pérdida de confianza en las proyecciones de inflación del Banco dadas las expectativas de los actores.

Las medidas del gobierno son, como paquete, un conjunto de propuestas ambiguas en el sentido de que no todas atienden a los problemas que se presentan a corto plazo, y en realidad unas tienen una relevancia más a largo plazo y no dejarán sentir sus efectos principales en este año. Las facilidades y descuentos en el pago del IETU y el uso de pagos electrónicos es definitivamente una política fiscal que podrá aumentar los ingresos de empresas y personas físicas, aunque es claro que es una medida típica del paradigma “supply side demand” y no una política contra cíclica en el sentido keynesiano, es decir, no es una política que tenga como objetivo aumentar el consumo y la demanda agregada, y sí mantener o impulsar la oferta. Esto es consistente si entendemos que el mayor impacto vendrá en términos de de reducción de exportaciones. La simplificación arancelaria podría ser un mecanismo que impulse las exportaciones y aminore el efecto de la contracción del mercado norteamericano, aunque es posible que no sea suficiente esta medida dada la combinación de otro factor exógeno de tipo estructural, que es la caída en las exportaciones petroleras. Si estos dos factores se juntan este y el próximo año, se corre el riesgo de un déficit en la balanza de pagos, más si tomamos en cuenta que la contracción de la economía podría afectar también las remesas, que son transferencias importantes que ayudan a mantener en equilibrio la balanza de pagos.

En términos de empleo, el aumento de presupuesto del Sistema Nacional de Empleo puede ayudar a combatir una posible crisis de empleo, aunque no es una medida tan agresiva como se podría haber esperado, como lo sería un típico instrumento keynesiano para mantener el consumo y evitar ciclos de recesión: el seguro de desempleo. Si bien la moderación de esta administración la lleva a tomar medidas mucho más focalizadas y presupuestalmente prudentes, existen medidas en el decálogo que nada tienen que ver como impulsar en corto plazo el empleo ni para ayudar a las pequeñas y medianas empresas. El Portal de Empleo gratuito sólo mejora la información en el mercado de trabajo pero no garantiza mejores condiciones para la contratación y para la inversión, como sí lo hacen el descuento de 5% en las aportaciones patronales del IMSS o la reducción de las tarifas eléctricas comerciales. El gasto en PEMEX es otra medida necesaria pero que no tenía sentido colocarla en este grupo, ya que su impacto en el empleo es poco significativo y, si bien es cierto que el multiplicador del gasto es el mejor en términos de impacto en la demanda agregada bajo ciertos supuestos, el gasto debería de hacerse en infraestructura de caminos y comunicaciones, y posiblemente era mejor haber destinado este recursos en el programa carretero de la SCT, que genera  más empleo (para ejemplo, tomemos en cuenta la política de Roosevelt en términos de construcción de infraestructura, una política que también fue contra cíclica). Otra medida también muy conveniente pero fuera de contexto son las facilidades fiscales en zonas marginadas. Si fuéramos consistentes con la visión de desarrollo de se tiene en términos de combate a la pobreza, el problema con estas zonas es precisamente que sus carencias son estructurales y la falta de empleo se debe a la carencia de capital humano (educación). Por consiguiente, estas zonas en primer término no se ven afectadas significativamente por movimientos en las exportaciones (seria curioso saber ¿cuál será el valor o monto de exportaciones de los 100 municipios más pobres del país?). Esta política es buena, pero no es en definitiva contra cíclica. Finalmente, el financiamiento de las Bancas de Desarrollo sirve en el mediano y largo plazo, es decir, sirve para promover la creación o el crecimiento de ciertos sectores industriales y/o comerciales estratégicos para el país, tarea que se da en el largo plazo, por lo cual no es una medida contra cíclica tampoco.

Como conclusión, podríamos decir que, si bien muchas de estas medidas son pertinentes en términos de desarrollo y promoción de la inversión y el empleo, muchas de ellas no tendrán un impacto en el corto plazo en estos términos, o tendrán impactos marginales y colaterales. Otras medidas, en especial tributarias si tendrán un efecto a corto plazo. Es una buena señal ver planeación previa del gobierno para evitar una crisis, aunque sería bueno que recordaran que lo pertinente de usar la política fiscal en casos de emergencia es que debería de tener un efecto rápido en la economía, no medidas a largo plazo que no tendrían que estar en el decálogo.

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